Flores en mi camino

30 abril, 2008 § Deja un comentario

   
 
                  Flores en mi camino…
 
 
                                    
 
 
                                                                                               … y ninguna de ellas cogeré.
 
 
 
 
 
Texto y foto: nanita
 
 
 
 
Anuncios

Trocitos

26 abril, 2008 § Deja un comentario

Lo encontré dando un paseo, dice que quiere volver al pecho, parece recuperado, tiene muy buen color, lo recojo y sigo buscando, aún quedan más trocitos como este que se perdieron a tu partida. Éste, en concreto me contó la historia de nuestro pimer beso, un 27 de Abril…
 
                                   

 

texto y foto: Nanita

En macrocosmos

17 abril, 2008 § Deja un comentario

 
 
 
Miras directamente a los ojos,
 
preguntas sin palabras,
 
escrutas mis pupilas ansiando respuestas.
 
¿Qué ves?
 
Si hablas ahora comenzaré a narrar estanterias.
 
¿Qué ves?
 
¿Acaso no sabes cual es mi mundo?
 
Puedo con la mirada escudriñarme para tí.
 
sin palabras…
 
 
 
 
Te vas,
 
me dejas el corazón alborotado,
 
no,
 
no es esa la palabra,
 
en espera,
 
una espera alborotada.
 
 
 
 
Tu ausencia
 
Me dejas el corazón en macrocosmos,
 
entro en el macrocosmos,
 
me pierdo,
 
suspendida.
 
Me dejas el corazón suspendido,
 
busco posada
 
¿Cuanto me costará la noche?
 
 
                                                                                  
 
 
 
imagen y texto: nanita
 
 
 
 
 

Las distancias

16 abril, 2008 § Deja un comentario

 

Las distancias no miden lo mismo
de noche y de día.
A veces hay que esperar la noche
para que una distancia se acorte.
A veces hay que esperar el día.
Por otra parte
la oscuridad o la luz
teje de tal manera en ciertos casos
el espacio y sus combinaciones
que los valores se invierten:
lo largo se vuelve corto,
lo corto se vuelve largo.
Y además, hay un hecho:
la noche y el día no llenan igualmente el espacio,
ni siquiera totalmente.
Y no miden lo mismo
las distancias llenas
y las distancias vacías.
Como tampoco miden lo mismo
las distancias entre las cosas grandes
y las distancias entre las cosas pequeñas.

 

 

Roberto Juarroz

 

 

Humillación

14 abril, 2008 § Deja un comentario

HUMILLACIÓN

El funcionario,
un cacho de carne con ojos
en mangas de camisa,
dice:

Todas las cosas
de metal que tenga,
sáqueselas y déjelas
sobre esa mesa

Luego, mi abuela,
apoyada en su muleta
(hace un año
se rompió la cadera
al caer de espaldas al suelo
mientras limpiaba los cristales
de la ventana de la cocina
subida encima de una banqueta),
pasa por el detector
de metales y el detector
emite una serie de pitidos.

A lo mejor es la muleta
dice mi madre

¿Puede andar sin ella?
le pregunta el funcionario

Bueno sí, pero no querrá que
se la de a usted
y que vuelva a pasar

Y mi abuela,
su largo pelo blanco
recogido en un moño
por detrás de la cabeza,
un pañuelo negro cubriéndola,
hace lo que le ordenan
y, aunque cojeando,
consigue que el detector
de metales pite otra vez.

A ver, quítese ese pañuelo
Mi abuela obedece.

Seguro que son esas horquillas,
así que haga el favor
de soltarse el pelo

Mi madre explota:

Pero ¿no se le cae a usted
la cara de vergüenza
al hacer que una persona
tan mayor tenga
que pasar por todo esto
para ver a su nieto?
¿Quién se cree que somos nosotros?
¿Es que no sabe usted
distinguir a la calaña
de las personas honradas?

Pero ya mi abuela,
con su vestido gris,
está pasando otra vez
por el detector de metales
con idéntico resultado
que las dos veces anteriores.

Y el funcionario,
un cacho de carne,
dice:

Quítese el vestido.
Si quiere puede doblarlo
y colgarlo del respaldo
de esa silla de ahí

Mi madre está tan indignada
que no le salen
ni las palabras;
y mi abuela,
cojeando,
despeinada,
en enaguas,
consigue cruzar al otro lado
del detector de metales
sin ser delatada.

Ahora ya puede vestirse
y pasar al locutorio

dice el boqueras

No tiene usted
perdón de Dios

dice mi madre

Y mi abuela, que al ir
a ponerse el vestido
ha encontrado en un bolsillo
una moneda suelta,
se acerca al boqui
y le dice:

Perdón señor,
¿sería esto lo que sonaba?

y le pone delante de los ojos,
a modo de espejo en miniatura,
una peseta
con la cara de Franco.

David González, El demonio te coma las orejas, 1997

 


 
 
 

2 abril, 2008 § Deja un comentario

 
 
 
A decía el hierro al imán: te odio porque me atraes sin que poseas fuerza suficiente para unirme a ti.

 
 
Friedrich Nietzsche
 
 
 

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para abril, 2008 en Después de un tiempo....